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Desde 1860, Chevillotte es la referencia en la fabricación de mesas de billar de gama alta y puso toda su pericia al servicio de la calidad de juego.

A lo largo de los años, Chevillotte estableció su reputación tanto en la restauración de mesas antiguas como en la concepción y fabricación de mesas cada vez más técnicas y modernas.

Chevillotte tambien ofrece una série completa de accesórios y juegos : tacos de billar, lámparas, banquetas, baby foot, backgammons, mesas de poker o multi juegos…

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Chevillotte acompaña a sus clientes en sus proyectos con « Chevillotte Entertainment Room », un servicio personalizado de concepción y de habilitación del espacio alrededor del billar.

Chevillotte es una subsidiaria de Grupo Finanzas Horus

Chevillotte es una subsidiaria de Grupo Finanzas Horus

Chevillotte es una empresa líder en la fabricación y suministro de mesas de billar desde 1860.

Billar del Rey

Chevillotte lanza une reedición del billar de Luis XVI

El Castillo de Versalles elige Chevillotte

Si Chevillotte ya tiene un renombre internacional en la fabricación de billares de alta gama, lo mismo ocurre con su saber hacer sin igual en la restauración de billares antiguos.

La pasión del billar también consiste en hacer revivir antiguas mesas de juego y muebles hermosos que son testigos del saber hacer y sentido artístico de nuestros ancestros. Más que una “simple” reparación, la restauración es sobre todo una filosofía, un respeto noble del arte de los siglos pasados, una voluntad de hacer perdurar muebles excepcionales.

¡No se debe confundir “billar antiguo” con “billar de ocasión”! Se consideran y clasifican como “billares antiguos” los muebles que datan del siglo XVIII o del XIX, realizados en maderas preciosas (amaranto, limonero, ébano, nogal, sicómoro…).

Entre el billar y el coleccionista hay una pasión: la de poseer una pieza histórica.

Un billar antiguo también puede ser “terreno de juego”. En este caso, la restauración se orienta de manera diferente: al principio se ponía el parqué del tablero en madera dura, roble o nogal, pero al final del siglo XIX, la pizarra, que ofrece las mejores condiciones de juego, se desarrolla de manera considerable.

En general, la restauración remplaza el parqué inicial por pizarra de alta densidad. El especialista podrá también cambiar el paño y las bandas que forman el marco. Al principio eran simples burletes de tela, después con muelle, hoy en día son de caucho.

De este modo, el billar restaurado con la mayor precisión te aporta una doble satisfacción: la de jugar en una superficie perfecta con una parte técnica enteramente nueva y la de poseer un mueble de gran valor.

Debido a su renombre, el Castillo de Versalles escogió a Chevillotte para restituir el billar del Rey Luis XVI.

El noble juego de billar en Versalles

Historia del billar del rey

Al inicio, la palabra billar designaba la culata que empujaba la bola y posteriormente su significado se extendió al juego en sí, a la mesa, después a una sala específica en la que se retiraban los nobles en sus castillos o hoteles, los burgueses en sus casas, y todo el resto de personas en lugares públicos tan frecuentes como las cafeterías.

Luis XIII era un apasionado desde la más pronta edad y se divertía desde su infancia ayudando al carpintero a montar la mesa. Luis XIV hereda este gusto por este «juego de ejercicio» que practica con convicción, igual que el juego de palma, pero también la caza, la música o el baile. En Versalles, en las veladas «de aposento», los jugadores de billar se reunían en el Salón de Diana donde Luis XIV se medía gustosamente con sus cortesanos. Dejar ganar al rey, como si no fuese adrede, se consideraba buena política en la época y grandes ministros, como Chamillart, que se encargaba de los ministerios de Finanzas y de la Guerra, sabían usarla con diplomacia y eficacia.

Luis XIV tenía aún en Versalles una pieza de billar en su aposento privado. Era una sala de cuatro ventanas ornamentadas con revestimientos blancos y oro, y decorada con cuadros sublimes iluminados con brazos de luz ejecutados por André-Charles Boulle. El rey jugaba a menudo entre las 19:00 y las 21:00.

Luis XIV había sido un adepto muy ferviente desde su tierna infancia, y pese a que no pierde el interés por este noble juego, lo practica con menos asiduidad con el paso de los años.

 

 

Luis XVI no conserva la totalidad de los aposentos de su abuelo; renuncia parcialmente a los del segundo piso para hospedar ahí a su principal ministro y su primer ayuda de cámara. Conoce casi una crisis de alojamiento y, para instalar ahí su billar, tiene que ocupar la sala de los bufés que pasa a tener un doble uso. Cuando el rey utiliza el comedor anexo, el billar y los banquetes se recubren para servir de mesa para comer. La condesa de Boigne cuenta en sus memorias que el rey tenía que apurar su partida para dejarle sitio al servicio.

 

 

El billar de Luis XVI lo había entregado en 1776 Masson «Paumier de Sa Majesté», por un precio de 1200 libras: «una mesa de billar de una buena y hermosa madera de roble de 12 pies de largo por 6 ancho (3,90 x 1,95 m) con los paneles, travesaños y encajes de un grosor de 2 pulgadas (5,4 cm), con el pie y mano de obra de los obreros». A esta cantidad hay que añadir los bordes, el paño de lana superfina de España, galón fino sobredorado, clavos sobredorados para las bandas, etc… Quedaban aún veinte placas de hierro forjado en frío para poner las velas y cuatro apoyos para fijar estas placas, con sus componentes, todo para garantizar una buena iluminación en toda la superficie de la mesa. También había doce bolas de bello marfil grabadas con números, para jugar a la Guerra; cuatro más fuertes para la Carambola y veintiocho tacos de tallas y formas diversas con sus cuatro taqueras de pared. El conjunto costaba más de 3000 libras y cuando llega la Revolución se adjudica por 600 libras a la ciudadana Rouger, el 19 marzo 1794. Sin embargo, es un ciudadano, Bouchard, quien se lleva por 21 libras el 5 de julio siguiente la marca de la gallina de porcelana que la Fábrica de Sèvres había dado al rey en 1786.

Es prácticamente el único objeto curioso de la sala, de decoración muy simple, como lo exigía su función primaria de antecámara. Aquellos y aquellas que no jugaban al billar disponían, justo al lado, de un salón en el que podían jugar a los dados o a las cartas hasta treinta y seis personas.

 

 

Christian BAULEZ
Conservador General Honorario del Mobiliario de Versalles

Un nuevo patrocinio de la competencia

El Castillo de Versalles y la Casa Chevillotte

El primer contacto entre el Castillo de Versalles y la casa Chevillotte se remonta a 2002, con motivo de la instalación del billar y de su iluminación en el Gran Trianón. Presentamos entonces nuestras competencias al equipo de conservación del Castillo que nos confía unos meses más tarde el mantenimiento y el traslado del billar de Luis-Felipe, del Castillo a Trianón. Se instala una confianza mutua.

En 2004 retomamos el contacto con el Castillo de Versalles y conocemos a Christian Baulez, conservador general encargado del mobiliario y Serena Gavazzi, responsable del mecenazgo. Christian Baulez, ayudado por Pierre-Xavier Hans, muestra los documentos de la época que mencionan el billar: estas reproducciones de documentos del siglo XVIII que para nosotros son un verdadero tesoro.

Así, junto con Serena Gavazzi, surge la idea de restituir el billar de Luis XVI en los aposentos privados del rey.

El espíritu que anima este proyecto de doce meses, cuatro de ellos en el taller, es reproducir el mueble de manera idéntica, pero no solo de manera estética, sino también con los materiales y técnicas de fabricación de la época.

¡Qué placer copiar, comparar, admirar las reproducciones iconográficas del siglo XVIII, a falta de muestras de Luis XVI jugando a su billar! Una preciosa pieza del puzle es un descriptivo extraído de «L’Art du Menuisier» (El arte del carpintero) de Jacques-André Roubo (1771- 1774). Diversos cotejos con un proveedor de paño de billar fundado en 1680 así como con el museo de billar de Viena nos permiten encontrar el color verde azulado del paño del que las copias de facturas de 1776 nos dan solo la composición. Trabajamos también con las facturas anuales de mantenimiento de billar entre 1777 y 1779. Era necesario rehacer el nivel de billar, limar el parqué de roble y cambiar el tapiz porque en esa época no se usaba ni pizarra ni caucho para las bandas, por supuesto.

Plan de construcción, torneado y diámetro de quince pies, color de la pátina, longitud del galón dorado, diámetro de 956 clavos dorados, nada se ha escapado al ojo del conservador a lo largo de sus diferentes visitas a nuestros talleres de Orleans y de Burdeos en las fases de construcción. A la exigencia absoluta de respeto de los elementos y técnicas de montaje que se conocen, se une una gran humildad. Así decidimos juntos si hace falta dorar los elementos de sujeción recreados especialmente y cómo llenar de paño el interior de los seis agujeros.

Tras un último montaje en nuestros talleres y después del sello Chevillotte (¡para todos los fines será útil para la restauración en doscientos años!), el billar llega al Castillo en el mes de enero de 2006. El montaje no durará menos de una decena de horas.

Gracias, por ello, a todos los actores de esta realización que han conjugado los valores que animan nuestra casa: el respeto de las tradiciones y la fuerza de la innovación.

Billares Chevillotte

Especificaciones

détail billard du roi en or

Roble macizo de Francia y se seca seleccionados por nosotros.

Galon hijo de oro.

Clavos y tornillos y pernos dorado con oro fino.

Hoja de 100% pura lana virgen: una selección hijo de lana peinada tela más fina aporta a este una superficie perfectamente plana y de gran precisión.

Pizarra y banda de vuelta competitiva, aberturas de bolsillo diseñado por el campeón del mundo.

Dimensiones:

  • Bandas: 286 cm de largo x 159 cm de ancho
  • Altura: 85 cm
  • Superficie de juego: 254 cm x 127 cm

Información
Fernand Gonzalez

Tél. : + 33 1 47 42 12 10

Email :
f.gonzalez@chevillotte.com

Referencias

La Maison du Whisky
Fédération Française de Billard
Wine & Business Club
Soirées Dégustation de l’Amateur de Cigare
partenaire andre chenue

Chevillotte, proveedor oficial :

  • Chevillotte serà el proveedor oficial del Gran Premio Panamericano 2010 (Mexico), la mayor competicion de carambola desde Rio Grande hasta Patagonia
  • Asia Games: Chevillotte fue el único proveedor oficial de mesas de billar “Non Made in Asia” durante los juegos asiatico tuvieron lugar en Vietnam
  • Proveedor oficial de los Juegos Olimpicos Sudeste Asia 2009